Era una mañana como cualquiera, salia el sol, la gente iba a sus respectivos trabajos y los niños ya estaban en sus escuelas.
Yo descansaba muy tranquila en mi cama a las 9.36, cuando me despertó una explosión que hizo vibrar el piso de mi pieza. Mi mama con voz un poco desesperada preguntándome si estaba todo bien y que había pasado, yo no entendía mucho lo que estaba pasando. Cuando baje a ver mi mama empece a sentir alarmas, sirenas, gritos desgarradores y que todavía seguía sin saber de donde venían, que decían: auxilio, socorro, saquen a esa gente.
Nunca hubiéramos imaginado lo que en realidad pasaba tan solo a la vuelta de mi casa.
Cuando salí a la calle era un caos... gente llorando, gente en shock que caminaba sin rumbo alguno, madres buscando a sus hijos, hijos buscando a hermanos y padres, ambulancias estacionadas en la vereda, ambulancias entrando en contra mano, medios de comunicación y la desesperación se podía sentir en el aire.
Llegue a salta y moreno y se podía ver las llamas que llegaban hasta el segundo piso de aquel edificio que se incendio, esa imagen la tengo latente desde aquel día martes.
Fuimos evacuados y pudimos volver cerca de las 18hs, el silencio era tétrico, solo se escuchaban las maquinas trabajando y las lagrimas que caían de los vecinos que vivimos cerca de lo que sucedido, de las familias y vecinos que conocían a personas en ese edificio.
Los horas no pasaban, los días parecían siempre los mismos.
Tuve la suerte de poder ser voluntaria, ayudar aunque sea desde mi ínfimo lugar a esas personas... desde bomberos y rescatistas, hasta gendarmes, policías que pasaron y pasan días en la zona.
Ver las caras de aquellos familiares que nunca perdían las esperanzas me hicieron darme cuenta que mis problemas no existían, me daban ganas de darle un abrazo a cada uno y decirles: FUERZAS, MUCHA FUERZA ROSARIO ESTA CON USTEDES.
Por acá nada va a volver a ser lo que era antes, nada ni nadie va a poder devolverle las vidas a esos 21 ángeles que se fueron, que ahora están allá arriba protegiendo a cada ser querido y a todos los que colaboraron en la causa.
Desde mi humilde lugar deseo que ninguna familia vuelva a sufrir algo parecido, que se controle lo que se debe y que se haga justicia.
HAY 21 ESTRELLAS NUEVAS BRILLANDO EN EL CIELO
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