Nunca había escuchado unas palabras tan dolorosa y verdaderas como la de ese padre desesperado pidiendo justicia por su hijo y por 20 victimas mas.
Nunca creí presenciar una marcha tan emotiva, esos aplausos ensordecedores de tanta gente junta por un mismo motivo, todos con distinto grado de dolor, desesperación y de sentirse desprotegidos porque por desgracia cualquiera de las miles de personas que vivimos en Rosario podríamos a ver sido victimas como lo fue toda esa gente y que se llevo 21 almas inocentes, 21 ángeles. Sus muertes no deben quedar en la nada... Solo pedimos JUSTICIA
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